
¡Menudo colapso hoy en la capital!

Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.
Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los ví cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.
Largas adolescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad.
La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara.
Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno -muchos- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público.
Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.
Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo.
Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo.
Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas."



Si fuera un número... sería el 2.

Si fuera bebida... sería agua.

Si fuera animal... sería un león.

Si fuera pájaro... sería una cigüeña.

Si fuera algo de la casa... sería una ventana al mar.

Si fuera una zona del cuerpo... sería la boca.

Si fuera una obra de arte... sería El grito de Munch.

Si fuera una estatua... sería El pensador de Auguste Rodin.

Si fuera una flor... sería la margarita.

Si fuera una película... sería (difícil elección...) La vida de Brian.
Si fuera una fruta... sería un fresón (y además, rebelde).

Si fuera un color... sería el rojo.

Si fuera un insecto... sería una mariquita.

Si fuera un sentimiento... sería amistad.
Si fuera un sentido... sería vista.

Si fuera un juego infantil... sería el escondite.

Si fuera un juego de mesa... sería el Trivial.

Si fuera un líquido... sería mercurio.

Si fuera un planeta... sería OGLE-2005-BLG-390Lb, el planeta más lejano, para tener otra perspectiva del universo.
Si fuera algo del baño... sería una toalla calentita.

Si fuera un recuerdo... sería un día de lluvia en Londres.

Si fuera un instrumento musical... sería la batería.

Si fuera un deporte... sería la gimnasia artística.

Si fuera una figura geométrica... sería la pirámide.

Si fuera un pecado... sería pereza.

Si fuera un idioma... sería el inglés.

Si fuera un día de la semana... sería el viernes.
Si fuera una prenda de vestir... sería una falda larga hippie.
Si fuera un equipo de fútbol... sería el que siempre pierde.
Si fuera una comida... sería una gran pizza (sin carne).
Si fuera una frase... sería:
"Imagine all the people living life in peace. You may say i'm a dreamer, but i'm not the only one. I hope someday you'll join us, and the world will be as one. Lennon"
"Give peace a chance"
Si fuera una canción... sería (está claro) Imagine, John Lennon.
Si fuera una hora del día... sería el atardecer.
Si fuera una virtud... sería la empatía.
Si fuera un mes... sería agosto.
Si fuera un país... sería este:
^^
Es largo pero, ¿quién juega?