domingo, 3 de octubre de 2010

Domingo de mosqueo

Ayer por fin D volvió de unos días de vacaciones en Mallorca, tenía muchas ganas de verlo y de estar con él. Lo recogí en el aeropuerto y fuimos directos para casa, la habitación y la casa sólo para nosotros. Bien por todos los inquilinos, que estaban de fiesta en casa de unos amigos.

Hoy se fue al trabajo sin saber muy bien cuándo saldría; luego me ha confirmado que dobla turno, así que hasta mañana otra vez sin él. Esto ya me ha puesto un poco triste antes de levantarme, no he podido evitarlo.

Cuando me he levantado, me he enterado de que uno de los tantos que estamos ahora en el piso metió ayer mi cafetera en el lavavajillas y se la ha cargado. Me lo ha dicho otro de los tantos que estamos ahora en el piso, que se ha tomado la molestia de tirarla a la basura sin ni siquiera yo verla. Además, comentario de otro: "Eso es porque la cafetera es mala, porque la mía la meto en el lavavajillas y no pasa absolutamente nada". Correcto, eso me ayuda mucho a estar de mejor humor.

Voy para el salón y han decidido ver la película de Goodbye Lenin (película que es de D, que está sin estrenar y que compró para verla conmigo un día de tranquis en el sofá). Ellos la han encontrado en la estantería, la han abierto y están empezando a verla. Bien.

Yo y mi mosqueo en crescendo, nos vamos al salón, con mi ordenador y con los cascos para no oír la película, ya que no me puedo ir a mi habitación, porque uno de los tantos que estamos en el piso está todavía durmiendo la resaca... ¡Y encima no tengo tabaco!

Intento relajarme jugando a varios juegos que tengo en el pc de sangre y muerte, pero no, eso ni hoy funciona. Así que he decidido venirme aquí, a mi cuevita de estreses, ponerme extremoduro bastante alto para no oír la película y no enterarme de lo que pasa.

Parece que esto está resultando, que me voy encontrando mejor... ¡Gracias!
En fin, estoy ya un poco harta de tod@s, hoy ya tocaba enfadarme con el mundo, llevaba muchos días de acúmulo de molestias.


Menos mal que dentro de 6 días nos vamos a otra ciudad, otro país, otro continente.

...El desierto nos espera...

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La "juerga" general


Me parto de risa con los sindicatos y con todos los seguidores de esta huelga, que en lugar de luchar e intentar cambiar la realidad básicamente joden la marrana a todo el mundo.

Me gusta que la gente defienda sus derechos, que nos quejemos de lo que no nos gusta, que el Gobierno se entere de que no puede hacer lo que quiera a sus anchas como si aquí no hubiera nadie afectado... Pero ASÍ NO, YO NO VOY.


¿Para qué una huelga a estas alturas? ¿Qué sentido tiene ahora? ¿Dónde estaban sus señores Toxo y Méndez cuando aún se podía hacer algo, paralizar algo? Sí, sí, de vacaciones, como todos.
Ahora vienen y nos intentan convencer de que el Gobierno no mira por los trabajadores, pero yo me pregunto ¿quién lo hace? Hoy, porque ellos lo han decidido así, tenemos que no ir a trabajar, gritar, exigir algo que es imposible. Además, olvídate de tu sueldo, guapo.

Y cuidadín si vas a trabajar... Disturbios, piquetes "informadores", menos transportes, gente pinchando ruedas de los coches en polígonos industriales, impidiendo a los camioneros aparcar, cortando calles...

Mi hermana trabaja en CCOO y a ella la han obligado a ir a la huelga, evidentenmente, pero el sueldo no se lo devuelve nadie. Y ella, igual de bien que todo el mundo que trabaje con ellos sabe cómo se las gastan, lo mal que lo hacen, y lo poco que defienden los intereses de los trabajadores. Todos los que trabajan con ellos son los primeros explotados y sin derechos.

Yo, por mi parte y como trabajadora en parito... me he quedado en mi casa, viendo por la tele el caos en Madrid, y ahora me han entrado las ganas de desquitarme un poco (necesitaba un paréntesis en el estudio).

Así que no sé cómo lo veis, opiniones habrá para todos los gustos... Pero por favor, que igual que la gente tiene derecho a ir a la huelga, todo el mundo tiene derecho a ir a trabajar y hacerlo de la misma manera que todos los días, sin que molesten y con la tranquilidad de vivir en un mundo civilizado.

martes, 7 de septiembre de 2010

Ayer, tarde Abbey

...somewhere in her smile she knows, that I don't need no other lover...

You're asking me
will my love grow?

I'd like to be under the sea in an octopus's garden with you


I WANT YOU.
I WANT YOU SO BAD BABE

Here comes the sun and I say: It's alright!


Love is all, love is you


...Oh, that magic feeling nowhere to go, nowhere to go...



Always shouts out something obscene

Once there was a way
to get back home,
sleep pretty darling...
Do not cry and I will sing a lullaby...


And in the middle of the celebrations I break down...
Boy, you gotta carry that weight, carry that weight a long time...



Alright... Are you going to be in my dreams tonight?


AND IN THE END THE LOVE YOU TAKE IS EQUAL TO THE LOVE YOU MAKE

sábado, 4 de septiembre de 2010

Because the sky is blue


Después de unos días un poco rápidos y lentos a la vez, en los que han pasado muchas cosas pero para mí todos los días han sido iguales de perros e improductivos... ya tocaba salir de la gran ciudad y respirar un poco de aire limpio. Fuimos de excursión.

Primero había que dejar atrás una etapa de mi vida, firmar para dejar el curro en el que estoy (o estaba, antes de que mi rodilla me dijera que todavía se acuerda de mí y que me he pasado de lista). Fue una bonita manera de empezar la mañana: firma y saludos para todos mis compis de trabajo, lo he pasado muy bien, encantada de conoceros, que todo siga así, me alegro de que hayáis disfrutado de mí igual que yo de vosotros... Lo único que lamento es que no tuve la oportunidad de despedirme de mis abuelotes, pero bueno... ¡para eso necesitaría casi un mes! He prometido llamar de vez en cuando y contar cómo me va.


Y así, un poco más animada después de tanta incertidumbre, nos fuimos a la sierra. Camino de Robledo de Chavela, pasando por el Escorial.


Una casita de madera, 3 perrazos más grandes que yo, dos niños con energía inagotable y unos padres que no pueden ser mejores personas; y algunos personajillos varios que nos dejamos caer por allí. Bebimos, fumamos, comimos paella con marisquito, nos contamos lo perra que es la vida desde la perspectiva individual de cada uno, café con mucho azúcar, disfrutamos del sol. Todo eso en la sierra de Madrid, preciosa... Me da pena que la cámara del siglo XVIII que gasto y mi pulso inexistente no me dejaran retratarla mucho mejor de lo que lo hice, pero bueno, queda en mi mente.

¡Qué buena tarde que nos pasamos! Quiero más, más, más días así.



Dejo por aquí algunas instantáneas del momento y la banda sonora que nos acompañó mientras subíamos por esas carreteras de montaña...

jueves, 22 de julio de 2010

¡¡No queda sino batirse!!


..."Pero así son las cosas de la vida, y aquélla fue sólo una de las primeras veces, entre no pocas, que hube lección provechosa de cuánto suelen las apariencias imponerse a la verdad, y cómo gente en extremo ruin disimula sus vicios bajo máscaras de piedad, honor o decencia. Y que denunciar a los malvados sin pruebas, atacarlos sin armas, confiar a ciegas en la razón o en la justicia, es a menudo el mejor camino para encontrar la propia perdición, mientras los bergantes que se abroquelan de influencias o dineros siguen a salvo. Pues otra lección que aprendí temprano es que resulta muy gran yerro ajustar nuestras fuerzas con las de los poderosos, con quienes lléganos más cierto el perder que el ganar. Mejor es aguardar sin prisas y sin aspavientos, hasta que el tiempo o el azar nos pongan al adversario a tiro de daga: lance que en España -aquí todos subimos y bajamos tarde o temprano por la misma escalera-, resulta regular y hasta muy cierto y obligado."

"Después, con el tiempo, aprendí que, aunque todos los hombres somos capaces de lo bueno y de lo malo, los peores siempre son aquellos que, cuando administran el mal, lo hacen amparándose en la autoridad de otros, en la subordinación o en el pretexto de las órdenes recibidas. Y si terribles son quienes dicen actuar en nombre de una autoridad, una jerarquía o una patria, mucho peores son quienes se estiman justificados por cualquier dios. Puestos a elegir con quien habérselas a la hora, a veces insoslayable, de tratar con gente que hace el mal, preferí siempre a aquellos capaces de no acogerse más que a su propia responsabilidad. Porque en las cárceles secretas de Toledo pude aprender, casi a costa de mi vida, que nada hay más despreciable, ni peligroso, que un malvado que cada noche se va a dormir con la conciencia tranquila. Muy malo es eso. En especial, cuando viene parejo con la ignorancia, la superstición, la estupidez o el poder; que a menudo se dan juntos. Y aún resulta peor cuando se actúa como exégeta de una sola palabra, sea del Talmud, la Biblia, el Alcorán o cualquier otro escrito o por escribir. No soy amigo de dar consejos -a nadie lo acuchillan en cabeza ajena-, mas ahí va uno de barato: desconfíen siempre vuestras mercedes de quien es lector de un solo libro."...

Limpieza de Sangre, Arturo Pérez-Reverte

martes, 6 de julio de 2010

Rebiya Kadeer




http://www.es.amnesty.org/noticias/noticias/articulo/nuevos-testimonios-refuerzan-llamamiento-para-que-se-investiguen-los-disturbios-del-sin-kiang/?origen=fbk

martes, 29 de junio de 2010

sábado, 19 de junio de 2010

Podemos cambiarlo

...Hoy recetas de siempre...

Rico pollo a la naranja...



Canapés exquisitos de foie gras...



Filetes de cerdo, el rico jamón!...



Rico conejo asado...



Y así, la lista de platos estupendísimos no acabaría... nunca!

Si esto es cultura gastronómica, yo no quiero ser culta.


APRENDE lo que comes...
Porque NO es justo.
Porque NO es necesario, no lo es!
Porque NO somos sus dueños.
Porque NO son distintos a nosotros.
Porque NO se lo merecen.
Porque NO debemos colaborar con esto.
Porque mucha gente NO sabe lo que pasa.

lunes, 18 de enero de 2010

Amor Gay


Acabo de encontrar un texto bonito, lo cual es mucho. Espero que lo disfrutéis como yo.

"Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado.

Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.

Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos.

Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los ví cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.

Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa.

Largas adolescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad.

La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara.

Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno -muchos- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público.

A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama.

Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.

Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo.

Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo.

Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas."

martes, 8 de diciembre de 2009

Algo de igualdad...


Esta GRAN SEÑORA ha luchado por tener una pensión de viudedad habiendose casado por el matrimonio gitano.

Ha luchado, y ha ganado.

Ha tenido que viajar por el mundo, aguantar 9 años...


Ahora tiene su pensión de viudedad como toda mujer casada que pierde a su marido.

Hoy es un buen día, hoy todos damos un paso más hacia la igualdad del pueblo gitano.